La llegada de dos cruceros transatlánticos disparó la presencia internacional en una jornada que arrancó con “La Espera” en el Ayuntamiento y tuvo en la Negra Tomasa, encarnada por el histórico Sosó, a su gran embajadora

Santa Cruz de La Palma vivió este lunes una de sus jornadas grandes del Carnaval. Los Indianos, la fiesta que recrea con sátira y elegancia el regreso de los emigrantes que hicieron fortuna en América, reunió a más de 70.000 personas entre residentes y visitantes, una cifra que triplica con creces la población habitual de la capital palmera.

Dos cruceros se sumaron a la fiesta

El carácter internacional de la celebración se vio reforzado este año por la escala de dos cruceros transatlánticos, cuyos pasajeros desembarcaron para sumarse a la marea blanca que inundó las calles. La presencia de turistas extranjeros añadió un componente cosmopolita a una tradición que hunde sus raíces en la memoria de la emigración canaria hacia el Caribe durante los siglos XIX y XX.

La mañana arrancó con “La Espera”

Los actos comenzaron a las 10:30 horas con el tradicional recibimiento a la Negra Tomasa en el atrio del Ayuntamiento. El conocido como acto de “La Espera” congrega cada año a cientos de personas que aguardan la llegada del personaje más carismático de la jornada. Poco después del mediodía, sobre las 12:00 horas, la Negra Tomasa hizo su aparición estelar en el escenario central, dando el pistoletazo de salida a una fiesta que se prolongaría hasta bien entrada la tarde.

Sosó, 86 años y tres décadas dando vida a la Negra Tomasa

Detrás del personaje vuelve a estar Víctor Lorenzo Díaz Molina, conocido popularmente como Sosó. A sus 86 años, este palmero lleva más de tres décadas caracterizándose como la Negra Tomasa, una figura que representa a la criada cubana que acompañaba a los indianos en su regreso y que encarna el espíritu alegre y desenfadado de la celebración. Con su vestimenta colorida y su carisma innato, Sosó volvió a ser el centro de todas las miradas, desatando aplausos y fotografías a su paso.

Una fiesta que es mucho más que una fiesta

Los Indianos no son solo una celebración lúdica. Detrás del polvo de talco, los sombreros panamá y los trajes de lino blanco late la memoria histórica de una tierra que durante décadas vio partir a sus hijos hacia América en busca de oportunidades. Aquellos que regresaban, enriquecidos y cargados de nuevas costumbres, dieron pie a la figura del “indiano”, un personaje adinerado y ostentoso que la fiesta se complace en parodiar.

La mezcla de elegancia, humor y la lluvia constante de talco que tiñe el ambiente evocan ese pasado colonial y tropical, al tiempo que refuerzan los lazos entre Canarias y el continente americano.

Seguridad y organización

El alcalde de Santa Cruz de La Palma, Asier Antona, destacó durante la jornada el despliegue organizativo y de seguridad desplegado para garantizar que la fiesta transcurriera sin incidentes. “La tranquilidad, la diversión y la seguridad son seña de identidad de Los Indianos”, subrayó el regidor, que también quiso poner en valor el trabajo de los cuerpos y fuerzas de seguridad, así como del personal municipal, para adelantarse a cualquier eventualidad.

Un atractivo turístico internacional

Lo que en origen fue una reunión de amigos que rememoraban la figura del indiano se ha transformado con los años en un reclamo turístico de primer orden. La organización, a cargo del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, ha sabido preservar la esencia de la tradición mientras se adaptaba al crecimiento exponencial de asistentes.

Más que una fiesta, Los Indianos son hoy memoria viva de la emigración palmera y un homenaje festivo a los vínculos históricos que unen a Canarias con América. Una jornada en la que el blanco lo inunda todo y la ciudad se convierte, por un día, en el escenario de un viaje de ida y vuelta que nunca termina.

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