La Alameda acogió por segundo año consecutivo la versión infantil de Los Indianos, una celebración que cumple quince años y que cada vez gana más adeptos entre quienes buscan vivir el Carnaval en blanco sin las multitudes del lunes

Santa Cruz de La Palma vivió este domingo una jornada de Carnaval con sabor a tradición y relevo generacional. La Alameda de la capital palmera acogió por segundo año consecutivo Los Indianitos, la versión infantil de la popular fiesta indiana, que se ha convertido en una cita ineludible para las familias y para aquellos que prefieren celebrar el Carnaval en blanco con un ambiente más relajado, lejos de las aglomeraciones que caracterizan la jornada del lunes.

Quince años de historia familiar

La incorporación de Los Indianitos al programa del Carnaval capitalino se remonta a quince años atrás. Lo que comenzó como una iniciativa para acercar la fiesta a los más pequeños se ha transformado en un punto de encuentro intergeneracional. La masificación que ha experimentado Los Indianos en las últimas décadas ha llevado a muchos palmeros a decantarse por esta celebración dominical, donde el espíritu de la fiesta se mantiene intacto pero con un ritmo más pausado y familiar.

Memoria viva del comercio tradicional

Antonio Pérez, conocido en la ciudad como Antonio “Campana” por el negocio familiar que regenta en la Calle Real, guarda en la memoria los orígenes de una fiesta que ha visto crecer desde dentro. Recuerda unos Indianos mucho más sencillos, casi improvisados, en los que el desfile por la Calle Real era cosa de amigos, parrandas y sangría compartida. “Se podía caminar sin problemas”, evoca. “Siempre fueron los lunes. Eso no ha cambiado nunca”.

El punto de inflexión, según su relato, llegó en los años noventa. La celebración empezó a atraer a estudiantes y emigrantes retornados que hacían el viaje expresamente para no perderse la cita. “Los que estábamos estudiando fuera volvíamos sí o sí. Aquello empezó a crecer y ya no hubo marcha atrás”. Con el crecimiento llegaron también las estructuras organizativas y los actos paralelos, pero la esencia, matiza, sigue siendo la misma: una reunión de amigos disfrazados que salen a pasarlo bien.

La fiesta como motor económico

En el extremo opuesto de la Calle Real, Antonio Hernández, responsable de Artesanía La Molina, observa el fenómeno desde la perspectiva empresarial. Su trayectoria en el comercio local arrancó en 1982, y hoy, junto a su hijo, gestiona varios establecimientos repartidos entre Gran Canaria y la capital palmera. Para Hernández, Los Indianos representan un impulso económico importante, pero también un reto creativo constante.

“Antes el vestido era el centro del negocio. Ahora todo está masificado, hay que pensar más, crear cosas distintas. La gente busca sorprenderse”, afirma. En su opinión, la clave sigue siendo la imaginación: “Esto siempre ha sido un negocio que sorprende. Si pierdes la imaginación, pierdes el sentido”.

Relevo generacional en el mostrador

David Hernández, hijo de Antonio, ha tomado el testigo familiar con un proyecto propio en la Plaza de España. Bajo el nombre de “Mantequita”, en homenaje al apodo de su bisabuelo y a la tradición molinera ligada al gofio, ha abierto un espacio dedicado a visibilizar el trabajo de los artesanos palmeros. Criado entre mostradores y clientes, reconoce que la vocación le viene de cuna. “Lo mamé desde niño; en casa siempre entendimos el comercio como una carrera de fondo, basada en la constancia y la perseverancia”.

Para él, las grandes fiestas suponen picos de ventas importantes, pero lo verdaderamente relevante es mantener la identidad y la cultura de la isla durante todo el año.

La parodia de siempre, con nuevos matices

El crecimiento exponencial de la fiesta no ha diluido su esencia: la parodia del indiano que regresa de América cargado de historias, elegancia exagerada y una pizca de humor crítico. Este año, Los Indianos llegan además con el recuerdo aún fresco de la Bajada de la Virgen de Las Nieves. En la Calle Real aún se ven cubos con carteles de la última celebración, y algunos echan de menos ciertos elementos habituales, como los populares bocadillos del Bahía. Según se comenta en los corrillos, un empresario habría ofrecido 2.500 euros a los propietarios del local para cederles la toma de luz y montar una barra en la terraza, un síntoma más de cómo la fiesta va transformando también el paisaje comercial.

Vecinos consultados coinciden en que los cambios son inevitables porque la sociedad misma cambia. “Pero mientras la gente siga viniendo con ganas de participar, esto seguirá vivo”, sentencian.

Sosó, el alma de la Negra Tomasa

Entre los personajes más queridos de la celebración, Víctor Lorenzo, conocido por todos como Sosó, ocupa un lugar de honor. A sus 86 años, sigue siendo el alma de la Negra Tomasa, un personaje que ideó casi por casualidad hace tres décadas, en una conversación nocturna con amigos. “Pensé que si ellos venían vestidos de blanco, aquí tenía que haber algo más llamativo, más colorido. Y así nació la Negra Tomasa”, recuerda.

Este domingo, en Los Indianitos, Sosó paseaba por La Alameda vestido “de calle”, con atuendo de turista, pero eso no le libró de las peticiones de fotos. Quienes lo reconocen se acercan sin dudar. “Ese día no me acuerdo ni de comer”, bromea al recordar los lunes de Indianos. Cuando él empezó, la fiesta reunía a cinco o seis mil personas. “Ahora esto supera las sesenta mil. Creció una barbaridad”, constata.

Un lunes con cambios logísticos

Este año, la tradicional llegada de la Negra Tomasa al puerto no podrá realizarse debido a la presencia de cruceros. El sábado atracaron dos, y para este lunes se esperan tres. Fuentes municipales han precisado que el personaje central saldrá poco antes del mediodía desde el recinto festivo y se dirigirá a la plaza de España, donde tendrá lugar el agasajo. Allí, como cada año, la fiesta continuará hasta que el cuerpo aguante.

Santa Cruz de La Palma se prepara así para recibir a miles de personas en una jornada que, pese a los cambios y adaptaciones, sigue siendo el gran reencuentro del Carnaval palmero.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *