El municipio norteño acogerá el 27 de febrero un pasacalle único en Canarias que reunirá a centros educativos, aulas enclave y colectivos sociales en una jornada donde la participación no entiende de barreras
Haría se prepara para vivir uno de los días más especiales de su calendario festivo. El Ayuntamiento norteño ultima los detalles del Gran Coso Inclusivo, una propuesta que trasciende el concepto tradicional de carnaval para convertirse en un espacio de encuentro, convivencia y celebración colectiva. La cita, programada para el próximo 27 de febrero entre las 10:00 y las 13:00 horas, promete teñir las principales calles del municipio de alegría, color y, sobre todo, integración.
La iniciativa, impulsada por las áreas de Educación y Bienestar Social del Consistorio con el respaldo del Cabildo de Lanzarote, recupera así una de las propuestas más queridas por la ciudadanía, consolidándose como un referente en el archipiélago por su apuesta decidida por la inclusión.
Un carnaval sin barreras
El Gran Coso Inclusivo no es un desfile al uso. Detrás de su organización late la convicción de que la fiesta debe ser un derecho accesible para todos, independientemente de la condición física, intelectual, social o cultural de cada persona. Esa filosofía se traduce en un pasacalle que reunirá a una amplia representación de la comunidad educativa y social de la isla.
El recorrido comenzará en las inmediaciones del CEIP San Juan y serpenteará por las arterias principales de la localidad hasta desembocar en la plaza de Haría, epicentro de la jornada. Allí, la celebración se multiplicará con actuaciones pensadas para que todos los asistentes se sientan protagonistas.
Entre las propuestas previstas destaca la participación del alumnado de los distintos centros educativos, así como las actuaciones de la batucada inclusiva de Creciendo Yaiza y la murga inclusiva Las Inadaptadas, una formación única en Lanzarote que demuestra cada año que la música y el humor no entienden de etiquetas.
Un municipio volcado con la diversidad
El alcalde de Haría, Alfredo Villalba, resume con emoción el espíritu de la jornada: “El Coso vuelve a ser una jornada muy especial donde se implican numerosos centros educativos de toda la isla y que cuenta con la participación de las aulas enclave. Se trata de crear un espacio donde todos se sientan bienvenidos y puedan disfrutar de la fiesta”. Sus palabras reflejan el compromiso de un municipio que ha hecho de la inclusión una seña de identidad.
En la misma línea se expresa la concejala de Bienestar Social, Evelia García, quien subraya la proyección de esta iniciativa más allá de las fronteras insulares: “Este pasacalle se ha convertido en un referente, no solo en Lanzarote sino también en Canarias. Centenares de niños y niñas disfrutarán de una jornada lúdica donde se valora la diversidad y se garantiza la participación de todos, sin importar su condición”.
Participación récord y un cartel con mensaje
La edición de este año reunirá a las 26 aulas enclave y colegios específicos de toda la isla, una cifra que evidencia la implicación del conjunto del territorio. A ellos se suman los cuatro centros educativos del municipio —tres CEIPS y el IES de Haría—, así como la residencia de mayores Amavir, el centro de día y la guardería municipal. Una representación intergeneracional que enriquecerá aún más el espíritu del desfile.
El cartel anunciador de esta edición constituye en sí mismo un manifiesto. Ha sido diseñado por Gio Santana, un artista con discapacidad auditiva, cuya obra refuerza visualmente el mensaje de que la creatividad y la expresión artística no conocen límites. Su trabajo presidirá una celebración que aspira a derribar barreras y construir puentes.
Un ejemplo que trasciende lo festivo
Lo que ocurrirá en Haría el último viernes de febrero va más allá del simple programa de actos de un carnaval. El Gran Coso Inclusivo se ha ganado a pulso el reconocimiento como una iniciativa pionera que demuestra que la fiesta puede ser una herramienta poderosa para visibilizar la diversidad y fomentar la igualdad.
La combinación de centros educativos, colectivos sociales, familias y vecinos convierte este desfile en un espejo donde mirarse. Un modelo de convivencia que, desde el norte de Lanzarote, irradia un mensaje de esperanza y normalidad: la fiesta es de todos, y todos tienen un lugar en ella.
El Carnaval de Haría se prepara así para escribir una nueva página de su historia. Una página donde el color y la música serán el telón de fondo de algo mucho más profundo: la celebración de una sociedad que avanza unida, sin dejar a nadie atrás.