La noche del miércoles quedará grabada en los anales de la fiesta chicharrera. Por primera vez desde 1935, la proclamación de la Reina del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife selló su momento cumbre antes de que el reloj marcara las doce. Carla Castro Castellano recibió el cetro vestida de “Icónica” —una fantasía firmada por Alexis Santana— y la historia de la coronación cambió de dimensión. Lo hizo batiendo un tiempo que parecía imposible: 91 años después, la gala cumplió su objetivo principal y dejó al público con la celebración en la calle a una hora temprana.
Una obertura vibrante que apuesta por la velocidad y el talento local
La nueva dirección artística de Daniel Pages asumió el reto de reinventar una ceremonia sagrada para los chicharreros y lo hizo con una apuesta decidida por el ritmo, la agilidad y el protagonismo de los artistas de la casa. El escenario —una imponente estructura de 1.450 metros cuadrados repleta de detalles icónicos— se convirtió en el altavoz perfecto para una puesta en escena que no dio tregua.
La agrupación Wonder, ganadores del concurso de grupos coreográficos, protagonizó uno de los momentos más electrizantes de la velada. Su entrega arrolladora dejó sin aliento al graderío y confirmó el inmenso talento que atesora el Carnaval en sus categorías competitivas. Junto a ellos, voces tan potentes como la de Jadel y la calidez brasileña de Anaé pusieron la banda sonora a un espectáculo que reivindicó el orgullo por lo hecho en Canarias.
El público, leal y entregado, respondió con calor a cada propuesta. Las 7.000 almas que llenaron el Recinto Ferial —y las 4.000 entradas agotadas en apenas treinta minutos— evidencian la salud de hierro de una cita que sigue siendo religión en las Islas.
Un derroche de fantasía que reina sobre el escenario
Si hay un instante en el que la gala alcanza su máxima expresión, ese es el desfile de las candidatas. Y en esta edición, la cota de excelencia volvió a dispararse. Las once fantasías que desfilaron por las tablas deslumbraron por su creatividad, su factura impecable y la ambición artística de sus diseñadores.
Carla Castro se alzó con la corona gracias a “Icónica”, un homenaje al espíritu creativo del pueblo canario concebido por Alexis Santana y ejecutado por más de 30 artistas de las Islas. Una obra colectiva que simboliza el ADN de un Carnaval que es, ante todo, artesanía, esfuerzo y pasión compartida.
Junto a ella, Arlena Rubí Mantecón Hernández, Cecilia Esther Díaz Hernández, Daniela Sánchez Padilla y Alianara León Hernández conforman una corte de honor que refleja la diversidad, la juventud y el esplendor de una gala que mantiene intacto su poder de convocatoria dentro y fuera del archipiélago.
Un jurado de lujo y un broche de energía puertorriqueña
El fallo del jurado no dejó lugar a dudas. Con figuras de la talla de Lorenzo Caprile, Raquel Sánchez Silva, Jaydy Michel o el presidente del Carnaval de Notting Hill, Ian Comfort, entre otros, la decisión se tomó con rigor y criterio. La emoción contenida durante la espera estalló cuando el nombre de Carla resonó en el recinto, desatando los aplausos de un público que celebró el veredicto como propio.
La noche encontró su broche final en la actuación de Manny Manuel. El artista puertorriqueño conectó de inmediato con la grada y regaló un cierre vibrante que puso a todo el mundo en pie. Su flechazo con el público fue el colofón perfecto para una velada que ya forma parte de la memoria emocional del Carnaval.
Ahora sí: la fiesta toma la calle
Con la corona ya en manos de Carla Castro y las fantasías guardadas hasta el próximo gran desfile, el Carnaval se prepara para su escenario favorito: la calle. Este viernes, la Cabalgata Anunciadora encenderá la mecha de una semana en la que Santa Cruz entera se transformará en pista de baile.
El pueblo chicharrero —cómplice, entusiasta, incansable— está más que listo. La fiesta ha comenzado.