La segunda fase del Concurso de Murgas Adultas del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife culminó con una actuación sobresaliente que marcó el listón muy alto. La murga La Sonora, procedente de Añaza, se alzó como el gran faro de la velada, ofreciendo una propuesta redonda y emocionante que rescató el espíritu murguero más auténtico. Su desempeño, sin duda, fue el más destacado de la noche, dejando una huella imborrable en el escenario del Recinto Ferial.
Con una fantasía titulada “El tiempo solo vale si se vive cantando” y bajo la experta dirección de Carlos Estébanez, La Sonora desplegó un repertorio lleno de magia, conexión social y maestría musical. El talento de Óscar Gómez en la dirección musical y las letras de Nino Bello y el propio Gómez tejieron una crítica social fina, emotiva y cargada de actualidad. Desde su arranque, con una presentación electrizante, lograron contagiar su energía al público. Temas como “Aquí y ahora llegan los Bonos de La Sonora” abordaron con ingenio y ritmo asuntos como la gestión turística, las dificultades de los comercios locales afectados por obras y un sentido homenaje a los emprendedores. El colofón fue un segundo tema, “Un tema soñado”, que rindió tributo a la cantera, a la unión entre murgueros de diferentes islas y celebró historias personales de superación, culminando con una conmovedora pedida de mano sobre el escenario. Una actuación completa que demostró que la esencia de la murga está más viva que nunca.
Tiralenguas asegura su lugar en la final
La noche también tuvo un claro protagonista en cuanto a objetivos: la murga Tiralenguas, de Icod de los Vinos, consiguió el ansiado pase a la Gran Final del próximo sábado. Con un escenario poblado por 87 componentes y bajo la nueva dirección de Osel Martín, celebraron su 35º aniversario con un recorrido sentimental por su trayectoria. Sus temas, “Los simulacros” y “El Mago del Norte”, combinaron la ironía sobre la realidad social y política con una defensa apasionada de la cultura del norte de Tenerife y del Carnaval como seña de identidad. Un momento especialmente emotivo fue la denuncia de la situación de La Palma, dando voz a un palmero sobre el escenario. Su mezcla de crítica, emoción y reivindicación territorial convenció al jurado para otorgarles el billete finalista.
Mamelucos: expectativas en vilo
Por su parte, la veteranía de Mamelucos, una de las agrupaciones con más historia, dejó una sensación ambivalente. Con una espectacular puesta en escena inspirada en el antiguo Egipto (“Soy el Faraón Tutanramón”) y el potente sello musical de Adrián Montesdeoca, desplegaron su característica potencia vocal y visual. Sin embargo, sus temas “Hagan sus apuestas” y “Perdonar no es lo mismo que pedir perdón” fueron percibidos por algunos sectores como un batiburrillo de contenidos donde la acumulación de críticas sociales (vivienda, sanidad, política local) pudo restar fuerza al mensaje global. Su pase a la final quedó, por tanto, en manos del jurado, generando incertidumbre sobre su continuidad en el certamen.
El tributo y la tradición en el escenario
La velada tuvo también espacio para el reconocimiento y la tradición. La murga Chinchosos, desde Ofra, ofreció un sentido y emotivo homenaje a Paco Padilla, recordado como un showman excepcional y una figura clave en la renovación del género murguero en los años ochenta. Aunque su propuesta musical, ahora bajo los arreglos de José Antonio ‘El Flaco’, buscó sin éxito la conexión definitiva con el público, su constante dedicación y el tributo rendido fueron valores destacados de la noche.
Asimismo, Tras Con Tras demostró por qué es una de las agrupaciones más queridas, con un primer tema (“Canarias, sálvese quien pueda”) de una letra brillante y afilada sobre los problemas de la masificación turística y la vivienda. No obstante, un segundo tema más experimental les restó fuelle en su aspiración finalista.
La fase fue abierta, en un gesto de apoyo a la cantera, por la murga infantil Castorcitos, que con su frescura y mensaje sobre la importancia de conservar las tradiciones, preparó el terreno para una noche de pura esencia carnavalera.
En conclusión, una segunda fase que dejó claro el alto nivel de las agrupaciones y que tuvo en La Sonora a su máxima exponente, combinando crítica, emoción y espectáculo de forma magistral. Mientras, Tiralenguas celebrará su pase a la final, y Mamelucos aguardará expectante el veredicto, demostrando que el concurso de murgas sigue siendo el corazón crítico y festivo del Carnaval de Tenerife.