La empresa municipal de transporte de Las Palmas de Gran Canaria, Guaguas Municipales, se encamina a un paro parcial de su actividad tras el registro, este martes, de un preaviso de huelga para los días 6, 7 y 8 de febrero. La convocatoria, planteada por el comité de empresa, busca presionar al Ayuntamiento para que adopte medidas urgentes que alivien la “insoportable” carga de trabajo que, según los trabajadores, ha generado la gratuidad del transporte en Canarias.

Paros estratégicos en fechas clave

La huelga, de carácter escalonado, está programada para causar un impacto significativo en la movilidad de la capital grancanaria. Los paros se sucederán en tres franjas horarias el viernes 6 de febrero, y en dos turnos durante el fin de semana. De forma destacada, una de las interrupciones del servicio está fijada para la madrugada del domingo 8, entre la 1:30 y las 4:30 horas, coincidiendo expresamente con la finalización y desalojo de la Final del Concurso de Murgas, uno de los actos de mayor afluencia del Carnaval de Las Palmas, al que se prevé que acudan varios miles de personas.

Protesta por condiciones laborales “insostenibles”

Carlos Gómez, presidente del comité de empresa, atribuye la medida a una situación crítica. “La carga de trabajo ya es insoportable”, declaró, subrayando el deterioro de las condiciones laborales y de salud del personal. Un síntoma claro es el índice de absentismo del 14%, que actualmente mantiene a 109 conductores de baja médica.

El sindicato argumenta que las contrataciones de los últimos años no han compensado las jubilaciones ni el incremento exponencial de la demanda. Desde la implantación de la gratuidad en 2023, la empresa ha sumado entre 15 y 20 millones de pasajeros anuales, cerrando 2025, según estimaciones, con más de 50 millones de viajeros por segundo año consecutivo. Esta presión se ve agravada por una flota envejecida que, según denuncian, colapsa los talleres por la frecuencia de las averías.

Exigencias: más plantilla, renovación de flota y convenio

Las reivindicaciones son triples: un aumento de la plantilla de conductores y personal de mantenimiento, un plan de renovación acelerado de la flota de autobuses y la reactivación de la negociación del convenio colectivo, que lleva dos años estancado. Los trabajadores denuncian que aún no se les ha aplicado la subida salarial decretada en 2025 para el resto del empleo público municipal.

“Estamos dejando atrás a pasajeros en las paradas y la frustración recae sobre los conductores, que somos la cara visible”, lamentó Gómez. Con esta huelga, los representantes sindicales buscan forzar a la empresa de capital municipal y, por extensión, al Ayuntamiento, a sentarse a negociar soluciones estructurales para un servicio público que, aseguran, “se está resquebrajando” por la falta de recursos.

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