El universo onírico y surrealista de Salvador Dalí encontró su reflejo en el Carnaval a través de las manos de la diseñadora Juliana Serrano. Con una fantasía inspirada en el genio de Figueres, Serrano se alzó con el galardón a “Mejor traje de fantasía” en la pasada edición del certamen “Gay Diosa Universo”, un evento que consolida su misión de visibilizar el arte de la transformación a través de la elegancia, la diversidad y la creatividad.
El Teatro El Sauzal se convirtió en el escenario perfecto donde el talento y la autenticidad se dieron la mano. Juliana Serrano, cuyo prestigio en el mundo del Carnaval viene avalado por haber estado también entre los diez finalistas al Cartel del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2026, demostró una vez más su capacidad para trasladar el arte pictórico a la confección de una fantasía carnavalera llena de simbolismo y virtuosismo técnico.
Una noche de tres actos para celebrar la diversidad
El certamen, creado por Pedro Vizcaíno bajo la firma GAY DIOSA y con la dirección regional de David Hernández en colaboración con Greenland Product, reunió a candidatos de toda España que desfilaron en tres categorías distintas, demostrando su versatilidad y talento: un vibrante desfile en traje de baño, una espectacular ronda de fantasía donde cada creación representaba un país, y una culminación de elegancia con el traje de noche.
La victoria de Juliana Serrano en la categoría de fantasía subraya cómo el Carnaval actúa como un lienzo en movimiento, un espacio donde disciplinas artísticas como la pintura, la escultura y la performance convergen para crear algo único y efímero. Su diseño, más allá de la anécdota competitiva, se erige en una declaración de intenciones: el Carnaval como la máxima expresión de libertad creativa.
Un certamen con propósito: visibilizar y celebrar
“Gay Diosa Universo” reafirmó, una edición más, su papel como plataforma esencial para celebrar la diversidad y la igualdad. No se trata solo de un concurso de belleza, sino de un acto de reivindicación y empoderamiento a través del arte y la cultura carnavalera.
La noche en El Sauzal fue, en definitiva, un recordatorio del poder del Carnaval para fusionar tradición y vanguardia, para romper moldes y, sobre todo, para crear belleza. El triunfo de Juliana Serrano con su Dalí carnavalesco es un brillante ejemplo de cómo la fiesta sigue siendo un faro de creatividad e inclusión para toda la sociedad.